Cuando se trata de mejorar el sistema de frenado de un coche deportivo, no vale cualquier pastilla. Debes tener en cuenta criterios técnicos específicos que influyen directamente en el rendimiento, la durabilidad y la sensación de frenado.
Composición del material
Las pastillas de freno se clasifican principalmente según su compuesto. Cada uno tiene características diferentes que afectan al rendimiento, desgaste, temperatura y respuesta.
Orgánico (NAO o low-metal): buena respuesta en frío, bajo nivel de ruido y precio contenido. Sin embargo, su resistencia térmica es limitada, lo que no las hace ideales para conducción deportiva intensa.
Semimetálico: mezcla de materiales orgánicos y partículas metálicas. Mejoran la resistencia al calor y ofrecen buena mordida, aunque suelen generar más ruido y desgaste en el disco.
Cerámico: excelente estabilidad térmica, bajo nivel de ruido y mínima emisión de polvo. Su rendimiento es alto, pero a veces menos agresivo en la primera frenada. Ideal para deportivos de uso mixto.
En el caso de SDT Brakes, cada compuesto está formulado con precisión para responder a distintos niveles de exigencia, desde la calle hasta el circuito.
Temperatura de trabajo y coeficiente de fricción
Dos valores técnicos que debes tener muy en cuenta:
Rango térmico de trabajo: indica las temperaturas en las que la pastilla mantiene un rendimiento óptimo. Una pastilla deportiva debería resistir sin desvanecerse (fading) incluso por encima de 500 °C.
Coeficiente de fricción (μ): mide la capacidad de frenado. En conducción deportiva, se buscan valores estables, generalmente entre 0.38 y 0.58, para garantizar una respuesta constante.
Es fundamental que el material friccional mantenga su eficacia tanto en frío como en caliente, sobre todo si tu conducción es variable (uso diario + fines de semana en tramos rápidos).